Como anticipó en su cuenta de X, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se encuentra abocado a la preparación del informe de gestión que espera brindar durante el mes de julio en la Cámara de Senadores. El armado del texto se desarrolla en medio de las complejas jornadas que transita el funcionario luego de la presentación de su declaración jurada, en la que intentó explicar su situación patrimonial en el marco de la investigación judicial por supuesto enriquecimiento ilícito y dádivas. La mira está puesta en el próximo 2 de julio, fecha prevista para la presentación, un hito que el círculo cercano del ministro coordinador define con firmeza.

El calendario legislativo, sin embargo, se ha transformado en un nuevo terreno de disputa, dado que tanto la vicepresidenta Victoria Villarruel como sectores aliados y exponentes de la oposición reclaman que el funcionario se presenta en lo que queda del mes de junio. A pesar de las presiones para que cumpla de inmediato con sus deberes, en Balcarce 50 aseguran de manera tajante que “no dan los tiempos” para adelantar la fecha. Desde el Ejecutivo argumentan que el proceso técnico detrás de la presentación es de una complejidad extrema, señalando que existen decenas de personas abocadas exclusivamente a recibir, filtrar y dividir las preguntas por ministerios.

De las conversaciones previas para coordinar el desembarco parlamentario participan activamente, por un lado, la senadora Patricia Bullrich, así como también el ministro del Interior, Diego Santilli, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt. Será justamente esta última secretaría la encargada de enviar la nota formal a la Cámara Alta y recopilar el listado de preguntas de las distintas bancadas. Con la determinación de ratificar el cronograma de julio, los libertarios buscan frenar la embestida del Partido Justicialista, cuya bancada, liderada por José Mayans, ya cuenta con la firma de siete senadores para exigir una única sesión especial destinada a interpelar y votar la destitución del jefe de Gabinete.

Contención política

Frente al vendaval político y judicial, Adorni evalúa los pasos que darán para iniciar una etapa de “reconversión” que le permitirá dejar atrás una polémica que parece no tener fin.

Desde su entorno más íntimo revelaron que el funcionario mantendrá un perfil bajo en redes sociales y se concentrará de lleno en la confección de su presentación bajo una premisa clara: ir a dar la cara y no dejarse correr por la oposición ni por legisladores alineados con gobernadores.

La oposición embiste a Adorni y los aliados esperan

En los despachos de la Casa Rosada anticipan que la estructura de la sesión replicará la dinámica de Diputados, comenzando con una alusión directa al contenido de su declaración jurada para luego dar paso a la exposición de gestión y la posterior ronda de preguntas.

Para blindar las respuestas ante las consultas que surjan en tiempo real, el oficialismo montará un equipo de seguimiento político coordinado por Ignacio Devitt. La preparación de este andamiaje técnico coincide con un marcado cansancio en el funcionario después de tres meses en el centro de la escena y una notoria disminución de su actividad digital.

El Gobierno suspende reuniones de gabinete, mientras crece la interna por el caso Adorni

Aunque persisten los esfuerzos por intentar dar vuelta la página, la parálisis que la crisis genera en la gestión cotidiana es un secreto a voces en Balcarce 50, donde un alfil de La Libertad Avanza reconoció con crudeza que toda la dinámica del Gobierno se ha supeditado por completo a la estrategia judicial.

Sin apoyo amigo

La soledad política de Adorni se ha vuelto más evidente en los últimos días tras la recordada entrevista televisiva donde justificó sus movimientos patrimoniales bajo el concepto de ahorros en la informalidad. A pesar de haber mantenido reuniones con los titulares de las carteras en un intento por retomar el control de la agenda, hasta el momento ningún ministro ha salido a respaldarlo públicamente. Internamente, la situación ha exacerbado el hastío generalizado, al punto de que la propia Patricia Bullrich manifestó su disconformidad, dejando la defensa pública del jefe de Gabinete relegada a figuras del entorno militante como el cineasta Santiago Oría y la diputada Lilia Lemoine.